“No bombardeen Caballito”: a 40 años del primer concierto solista de Charly García

En 1982, el ícono del rock nacional hizo historia en un show que simuló bombazos en plena Ciudad de Buenos Aires en referencia a la Guerra de Malvinas.

Hace 40 años, Charly García salió vestido de rosa al Estadio de Ferro Carril Oeste para comenzar uno de los recitales más históricos del rock nacional. Era el inicio de su carrera solista y el artista quería que esa noche algo se destruya. “¡No bombardeen Caballito!” pidió, mientras la pirotecnia en el escenario explotaba en memoria de Malvinas. El domingo 26 de diciembre de 1982, el ex Serú Girán dió el puntapié inicial para el comienzo de rock en estadios y subió la vara de la escena musical con un espectáculo que sorprendió con efectos especiales e invitados icónicos. 

El contexto es fundamental. Sobre la última etapa de la dictadura cívico-militar, en diciembre de ese año terminaba uno de los años más tristes de la historia argentina, donde transcurrió la Guerra de Malvinas. Charly no dejó pasar la oportunidad y recreó un “bombardeo” en plena Ciudad de Buenos Aires. A lo largo de la escenografía, que dibujaba edificios en cartón, habían tirado unos alambres por donde se pasaban unos cartuchos con pólvora para explotar la falsa city-porteña. El impacto fue claro: las 25.000 personas que presenciaron el show despidieron a García cantando “Se va a acabar, se va a acabar, la dictadura militar…”.

La excusa del show fue la presentación de su primer disco solista “Pubis angelical / Yendo de la cama al living”, uno de los más emblemáticos de la carrera de García y de la historia del rock argentino, en una noche caliente que marcaba los 40 grados y amenazaba con tormentas. La jornada inició temprano con las bandas soporte que acompañaron a la estrella de rock: ni más ni menos que Los Abuelos de la Nada y Suéter.

Esa noche Charly llegó en una limusina rosa que no andaba y tuvieron que empujar hasta el centro del escenario y fue presentado en francés por el actor Jean François Casanovas vestido de frac. Con la misma extravagancia presentó a los músicos de su banda que lo acompañaron esa noche: Willy Iturri en batería y Andrés Calamaro, Cachorro López y Guillermo Bazterrica, en teclados, bajo y guitarra, respectivamente.

El repertorio que desplegó el hombre del bigote bicolor esa noche ya contaba con varios hits: “Yendo de la cama al living”, “Quizás porque”, “Desarma y sangra”, “Pubis angelical”, “Canción de 2×3″, “No llores por mi Argentina”, “Hipercandombe”, “Yo no quiero volverme tan loco” e “Inconsciente colectivo”. A lo largo de 22 canciones, también recorrió su paso por Sui Generis, Serú Girán y La Máquina de Hacer Pájaros, pasajes en los que tuvo como invitados a Nito Mestre y Pedro Aznar.

El show duró más de dos horas y también contó con la presencia de León Gieco y Mercedes Sosa. Luis Alberto Spinetta también iba a subirse al escenario, pero finalmente no logró llegar desde el mangrullo donde vió el show. En definitiva, el glamour que introdujo Charly a la escena del rock argentino en Ferro y la teatralización del guiño político sin dudas definieron un comienzo fuerte para la carrera solista del músico.

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