Con "las fuerzas del cielo" y las armadas, también

Este 9 de Julio, Milei reinstaló la tradición del desfile militar para sumar a su narrativa que tiene como protagonista a las Fuerzas Armadas.

Por Denisse Cutuli

La Libertad Avanza emergió en el tablero político presentándose a sí como alternativa distinta a los planteos políticos contemporáneos, cuyo principal objeto de ser y existir es el de la refundación de la Patria a partir de dos movimientos: la recuperación de la denominada Generación del 80´a la que alude como aquella de “los padres fundadores” y el entierro del populismo de la historia reciente. Desde que llegó al poder, ha hecho de la batalla cultural y de la lucha en el terreno de lo simbólico una tarea vital. En esa narrativa, las Fuerzas Armadas tienen un papel central como brazo fundamental para lograr su cometido. Por eso, en el marco de un nuevo Día de la Independencia, el Gobierno decidió colocarlas como las protagonistas de la jornada. 

El principal acto de este 9 de julio fue la recuperación del tradicional desfile militar que no tuvo lugar durante el anterior mandato. Fue encabezado por los Veteranos de Guerra de Malvinas y participaron siete mil efectivos de las tres Fuerzas Armadas, 62 aviones que sobrevolaron la Ciudad, 350 caballos de regimientos históricos y canes, tanques blindados y otros vehículos del Ejército y la Marina. También estuvieron apostadas en las dársenas del Puerto Nuevo cinco embarcaciones de la Armada para visitarlas. 

Incluso el presidente Javier Milei y la vicepresidenta Victoria Villarruel se subieron a uno de los tanques TAM 2CA2 para recorrer unos metros de la Avenida Libertador asomados y saludando a quienes asistieron a ver el desfile. Se trata del principal tanque de combate que forma parte de un lote de cinco unidades modernizadas que el ministro de Defensa Luis Petri recibió este lunes.

Pero también la celebración estuvo marcada por una reivindicación setentista. Frente al palco oficial, un grupo desplegó una bandera argentina con la leyenda “Los Carapintadas tienen razón”. El grupo militar liderado por Aldo Rico y Mohamed Alí Seineldín al que refirieron encabezó levantamientos para evitar que fuesen juzgados quienes perpetraron los crímenes de lesa humanidad durante la última dictadura cívico-militar, incluso orquestando dos intentos de golpe de Estado, uno a Raúl Alfonsín y otro a Carlos Menem al inicio de su mandato que derivó en las leyes de Obediencia Debida y Punto Final en línea con el reclamo de ellos, para lograr su cometido. 

También el despliegue militar dio pie para que un grupo saliera a la calle con una serie de autos Falcon verdes con banderitas argentinas, el modelo utilizado por los militares para secuestrar a los detenidos-desaparecidos que desde el comienzo de la gestión libertaria aparecen con más recurrencia habilitados por la propia retórica oficialista.

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