Campeones del mundo: a un mes de la gloria eterna de Messi y la Scaloneta

El primer aniversario del día en el que el mito se transformó en historia. La final de Qatar 2022 y los festejos del pueblo.

Este miércoles se cumple el primer mes de la consagración de Argentina en el Mundial Qatar 2022, cuando la Selección Argentina venció a Francia por penales en una final épica que pasará a la historia (para algunos, como la mejor de todos los tiempos), y volvió a levantar la Copa del Mundo, después de 36 años y para conseguir la tercera estrella.

El 18 de diciembre del 2022, el equipo dirigido por Lionel Scaloni coronó un torneo repleto de adversidades con la más alta de las glorias futbolísticas, y logró regalarle a toda la Argentina un sueño durante años postergado por las frustraciones: la victoria de Lionel Messi en un mundial.

El máximo goleador y capitán de la Selección Argentina puso punto final a la historia de derrotas que había signado su vínculo con la albiceleste. De la mano de un equipo excepcional, en el que cada jugador apareció cuando tenía que aparecer para aportar su carácter y desempeño, la historia de Messi con la Argentina pasó a un merecido nuevo capítulo, marcado por la alegría, el cariño y el orgullo. 

Parte elemental de este triunfo imborrable es la forma en la que el equipo que Scaloni comandó junto a Pablo Aimar, Walter Samuel y Roberto Ayala se ganó el corazón de la gente y se mimetizó con la sensibilidad popular mucho antes de esa final de película. El camino hacia Qatar se cargó de mística de a poco, a medida que el equipo iba mejorando su performance: la Copa América Brasil 2019, las Eliminatorias Sudamericanas, la Copa América 2021 y la Finalissima 2022 ante Italia. 

La Scaloneta jugaba cada vez mejor, y así el pueblo argentino se volvía a ilusionar una y otra vez. A medida que la Selección avanzaba y superaba su propio desempeño dentro de la cancha, su personalidad crecía fuera de ella. Qatar arrancó con una derrota inesperada ante Arabia Saudita y luego de eso, la Argentina no hizo más que crecer y jugar cada vez mejor, incluso ante las circunstancias más adversas. 

Por eso, cuando llegó el decisivo partido ante Francia, jugadores e hinchas enfrentaron con carácter y convicción la montaña rusa de emociones más impactante que se pueda imaginar en materia futbolística.

Así se vivió la Final del Mundo en la ciudad de Doha, donde más de 30.000 argentinos poblaron las gradas del Estadio Lusail, ese 18 de diciembre.

Después de un partido que no podría haber sido más épico llegó la esperada victoria y, con ella, el festejo popular más grande de la historia argentina, y también de la historia del deporte. Los primeros 70 minutos de pura jerarquía, euforia y alegría, la jugada aislada de Kylian Mbappé que puso en jaque los nervios del país entero, la tensión que le siguió, la atajada heroica de “Dibu” Martínez sobre el final del partido y la definición por penales se fundieron en una fiesta interminable que duró hasta después de que los nuevos campeones del mundo aterrizaran en su tierra. 

Pocos eventos sociales podrán compararse con la mística y la excitación con los que estuvieron cargados esos días de celebración. Después de años de soñarlo, el mito se volvió historia y el fútbol argentino volvió a inflar el pecho de orgullo: la Selección Argentina, con Lionel Messi a la cabeza, trajo la Copa de vuelta a casa.

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