Ante una multitud, Lula inició su tercer mandato en Brasil con promesas de combatir las desigualdades

El nuevo presidente de Brasil juró este domingo en el Congreso, donde hizo duras críticas a la gestión de Bolsonaro y ratificó su compromiso con la lucha contra el hambre y el cuidado de la Amazonia.

Lula da Silva juró este domingo en el Congreso como nuevo presidente de Brasil. Durante su discurso de 50 minutos, pronunciado en la Cámara de Diputados ante la Asamblea Legislativa e invitados extranjeros, el dirigente del PT remarcó que va a gobernar “para 215 millones de brasileras y brasileros y no solo para quienes votaron por él'', e insistió en la necesidad de una reconciliación de la sociedad, porque “a nadie le interesa un país en pie de guerra”. 

El mandatario hizo un detallado diagnóstico del país que recibe, emitió duras críticas al gobierno de Jair Bolsonaro, celebró el triunfo de la democracia y ratificó su compromiso con la lucha contra el hambre y la pobreza, el refuerzo del Mercosur y el cuidado de la Amazonia.

“Si estamos hoy aquí es gracias a la conciencia política de la sociedad brasileña y al frente democrático que formamos a lo largo de esta histórica campaña electoral”, afirmó Lula durante los primeros minutos de su discurso. 

“La democracia fue la gran vencedora de esta elección, superando la mayor movilización de recursos públicos y privados jamás vista; las más violentas amenazas a la libertad de voto, la más abyecta campaña de mentiras y odio conspirada para manipular y avergonzar al electorado” sostuvo Lula poco después de comenzar a hablar, refiriéndose a la gestión de Jair Bolsonaro, quien se negó a hacer el traspaso de mando y estuvo ausente.

Lula habló de una reconstrucción del país que viene a revertir el “proceso de destrucción” llevado adelante por la gestión anterior. 

"Dilapidaron empresas estatales y bancos públicos; se entregó el patrimonio nacional. Los recursos del país fueron saqueados para satisfacer la estupidez de los rentistas y accionistas privados de las empresas públicas. Es sobre estas terribles ruinas que asumo el compromiso, junto con el pueblo brasileño, de reconstruir el país y hacer de nuevo un Brasil de todos y para todos", aseguró el líder del PT, que ya fue presidente entre 2003 y 2010. 

"Los recursos sanitarios se han vaciado. Han desmantelado la educación, la cultura, la ciencia y la tecnología. Destruyeron la protección del medio ambiente. No dejaron recursos para comidas escolares, vacunación, seguridad pública", diagnosticó Lula, que también acusó a la gestion bolsonarista de cometer un “genocidio” mediante el “oscurantismo y el negacionismo” que aplicó sobre las políticas sanitarias durante la pandemia, las que dejaron 700.000 muertos. 

El nuevo presidente de Brasil recordó que la primera vez que fue electo presidente, “hace 20 años”, dijo que “la misión” de su vida “se cumpliría cuando cada brasileño y brasileña pudiera comer tres comidas al día”. 

Tener que reiterar hoy este compromiso -ante el aumento de la pobreza y el regreso del hambre, que habíamos superado- es el síntoma más grave de la devastación que ha impuesto al país en los últimos años” declaró.

Con respecto a su programa de gobierno, Lula aseguró que “los derechos e intereses de la población, el fortalecimiento de la democracia y la recuperación de la soberanía nacional” serán “los pilares” de su gobierno.

Nuestras primeras acciones tienen como objetivo rescatar a 33 millones de personas del hambre y rescatar de la pobreza a más de 100 millones de brasileños y brasileñas, que han llevado la carga más dura del proyecto de destrucción nacional que hoy termina”, subrayó el mandatario.

Lula destacó que no lo mueve “ningún espíritu de venganza” y que defenderá el mandato obtenido “frente a opositores inspirados en el fascismo”, y “con las facultades que la Constitución le confiere a la democracia”. 

“Al odio, responderemos con amor. A la mentira, con la verdad. Al terror ya la violencia, responderemos con la Ley y sus más duras consecuencias", aseguró.

Adelantó que firmaría medidas para “reorganizar las estructuras del Poder Ejecutivo, a fin de que vuelvan a permitir que el gobierno funcione de manera racional, republicana y democrática”, retomaría obras estatales “irresponsablemente paralizadas” y reestructuraría mecanismos para la generación de empleo. 

“La rueda de la economía volverá a girar y el consumo popular jugará un papel central en este proceso”, afirmó luego de consignar la necesidad de llegar a un acuerdo con sindicatos y empresarios sobre una “nueva legislación laboral”.

Nuestro objetivo es lograr cero deforestación en la Amazonía y cero emisiones de gases de efecto invernadero en la matriz eléctrica, además de incentivar la reutilización de pastos degradados. Brasil no necesita deforestar para mantener y expandir su frontera agrícola estratégica”, sostuvo Lula, y explicó que esta es una de las razones para la creación del Ministerio de Pueblos Indígenas. 

También resaltó la creación del Ministerio para la Promoción de la Igualdad racial, la refundación del Ministerio de la Mujer y adelantó que tenía pensado revocar los decretos penales para ampliar el acceso a armas y municiones "que causaron tanta inseguridad y tanto daño a las familias brasileñas”. 

“Brasil no quiere más armas; quiere paz y seguridad para su pueblo”, dijo el nuevo presidente. 

"Reafirmo, para Brasil y para el mundo, la convicción de que la Política, en su más alto sentido – ya pesar de todas sus limitaciones – es el mejor camino para el diálogo entre intereses divergentes, para la construcción pacífica de consensos. Negar la política, devaluarla y criminalizarla es el camino de las tiranías", concluyó.

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