Absolvieron a Higui, la joven que se defendió de una violación y mató a uno de sus atacantes

En una sentencia histórica, se estableció que fue legítima defensa ante un ataque de odio por ser lesbiana.

La Cámara de Casación de la provincia de Buenos Aires confirmó la absolución de Higui de Jesús, la mujer que fue víctima de un ataque a golpes e intento de violación grupal por motivos de género y que, para defenderse, tuvo que matar a uno de sus atacantes. Mientras la golpeaban uno de ellos le decía “te voy a hacer mujer, forra, lesbiana”.  En relación a eso el logro obtenido en la sentencia: se logró que se catalogue como legítima defensa ante un ataque de odio por ser lesbiana.

Higui ya había sido absuelta en marzo de este año por el veredicto del Tribunal Oral en lo Criminal N°7 de San Martín, pero faltaba que la Cámara de Casación lo ratifique. La fiscalía a principios de este año había pedido 10 años de prisión para la mujer por homicidio simple.

Su caso estuvo en sus principios carente de transversalización de la perspectiva de género: a pesar de que denunció un intento de violación grupal y que fue encontrada desvanecida en el lugar de los hechos, con traumatismos en diferentes partes del cuerpo, el pantalón y la ropa interior rotas, el ataque nunca se investigó como tal.

Estuvo dos años presa por el hecho sucedido en 2016 en la localidad bonaerense de Bella Vista, en el barrio Lomas de Mariló, donde había ido a visitar a su hermana por el Día de la Madre. Que el último párrafo de la sentencia afirme que Higui sufrió un ataque grupal basado en “una intolerable y repudiable cuestión de odio por sus preferencias sexuales” es un logro muy significativo alcanzado también, al menos en parte, por la gran movilización que hubo en apoyo de la víctima y reclamo hacia la Justicia.

El tribunal de Casación consideró que la fiscal Liliana Tricarico seleccionó algunas pruebas de manera sesgada y no valoró el conjunto. La fiscal tomó solamente las pruebas que le servían para condenar a Higui, basadas en testimonios incongruentes entre sí y en un testigo que relató una mecánica del hecho imposible para una persona de 1,50 metro de estatura, como los es la mujer.

Todas las pruebas, excepto aquellos testimonios verbales que eligió la fiscal, afirmaban lo que declaró inicialmente ella: que un conjunto de hombres, familiares de amigas que había pasado a visitar, la rodearon, la molieron a patadas mientras su cuerpo se hacía una bolita para defenderse contra el alambrado de un pasillo, mientras escuchaba que gritaban “palo, palo, palo” y el individuo al que tuvo que matar para defenderse se le iba encima y le decía “te voy a hacer mujer, forra, lesbiana”.

Pero la tarea de armado de causa no la inició solo la fiscal Liliana Tricarico sino el fiscal de instrucción Germán Weigel Muñoz, ambos sin jamás ver, o evitar ver para asegurar sus intereses de lograr la mayor cantidad de condenas posibles sin importar cómo, el componente de género y el disciplinamiento correctivo detrás de la violación, manifestado en las propias palabras del atacante.

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